13 de julio de 2026

Plazos para impugnar un despido en España: qué no puede pasar por alto

Calendario de pared con días marcados junto a una carta formal

Cuando una empresa comunica un despido, el reloj empieza a correr de forma distinta a la de un calendario ordinario. En el orden social español, la acción de despido suele sujetarse a un plazo de caducidad de veinte días hábiles, contados desde la fecha de efectos del cese. Ese plazo no se interrumpe con facilidad y, si se deja pasar, la posibilidad de reclamar puede quedar cerrada aunque el fondo del asunto fuera discutible.

Los días hábiles excluyen sábados, domingos y festivos laborales del lugar donde se presenta la demanda. También importa si se intenta la conciliación previa ante el organismo correspondiente: ese trámite puede suspender el cómputo durante un tiempo limitado, pero no elimina la necesidad de actuar con rapidez. Por eso conviene anotar la fecha exacta de la carta, la de efectos y la de cualquier burofax o acuse de recibo.

Guarde la carta de despido, el finiquito propuesto, las últimas nóminas y el contrato. Si le piden firmar «conforme» o «no conforme», pregunte el significado de cada fórmula antes de aceptar. Una firma precipitada no siempre cierra todas las vías, pero puede complicar la narrativa del caso.

En Webworkgrid Consultas Laborales revisamos estos documentos en consulta prioritaria para orientar sobre plazos, tipo de despido aparente y opciones de negociación o impugnación. La consulta no sustituye la representación ante el juzgado, pero sí ayuda a decidir el siguiente paso con información ordenada.

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